martes, 13 de mayo de 2008
sábado, 19 de abril de 2008
Enfermedades cardiovasculares
Las enfermedades cardiovasculares (ECV), es decir, del corazón y de los vasos sanguíneos, son:
- La cardiopatía coronaria – enfermedad de los vasos sanguíneos que irrigan el músculo cardiaco.
- Las enfermedades cerebrovasculares – enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan el cerebro;
- Las arteriopatías periféricas – enfermedades de los vasos sanguíneos que irrigan los miembros superiores e inferiores;
- La cardiopatía reumática – lesiones del miocardio y de las válvulas cardíacas debidas a la fiebre reumática, una enfermedad causada por bacterias denominadas estreptococos
- Las cardiopatías congénitas – malformaciones del corazón presentes desde el nacimiento.
- Las trombosis venosas profundas y embolias pulmonares – coágulos de sangre (trombos) en las venas de las piernas, que pueden desprenderse (émbolos) y alojarse en los vasos del corazón y los pulmones.
- Los ataques al corazón y los accidentes vasculares cerebrales (AVC) suelen ser fenómenos agudos que se deben sobre todo a obstrucciones que impiden que la sangre fluya hacia el corazón o el cerebro. La causa más frecuente es la formación de depósitos de grasa en las paredes de los vasos sanguíneos que irrigan el corazón o el cerebro. Los AVC también pueden deberse a hemorragias de los vasos cerebrales o coágulos de sangre.
Síntomas frecuentes de las enfermedades cardiovasculares
- La enfermedad subyacente de los vasos sanguíneos no suele presentar síntomas, y su primera manifestación puede ser un ataque al corazón o un AVC.
- Los síntomas del ataque al corazón consisten en dolor o molestias en el pecho, brazos, hombro izquierdo, mandíbula o espalda. Además puede haber dificultad para respirar, náuseas o vómitos, mareos o desmayos, sudores fríos y palidez.
- La dificultad para respirar, las náuseas y vómitos y el dolor en la mandíbula o la espalda son más frecuentes en las mujeres.
- El síntoma más frecuente de los AVC es la pérdida súbita, generalmente unilateral, de fuerza muscular en los brazos, piernas o cara. Otros síntomas consisten en la aparición súbita, generalmente unilateral, de entumecimiento en la cara, piernas o brazos; confusión, dificultad para hablar o comprender lo que se dice; problemas visuales en uno o ambos ojos; dificultad para caminar, mareos, pérdida de equilibrio o coordinación; dolor de cabeza intenso de causa desconocida, y debilidad o pérdida de conciencia.
Quienes sufran estos síntomas deben acudir inmediatamente al médico

Causas de las enfermedades cardiovasculares





Las causas de las ECV están bien definidas y son bien conocidas. Las causas más importantes de cardiopatía y AVC son los llamados "factores de riesgo modificables": dieta malsana, inactividad física y consumo de tabaco.
Los efectos de la dieta malsana y de la inactividad física pueden manifestarse como "factores de riesgo intermedios": aumento de la tensión arterial y del azúcar y los lípidos de la sangre, sobrepeso y obesidad.
Los principales factores de riesgo modificables son responsables de aproximadamente un 80% de los casos de cardiopatía coronaria y enfermedad cerebrovascular.
También hay una serie de determinantes subyacentes de las enfermedades crónicas, es decir, "las causas de las causas", que son un reflejo de las principales fuerzas que rigen los cambios sociales, económicos y culturales: la globalización, la urbanización y el envejecimiento de la población. Otros determinantes de las ECV son la pobreza y el estrés.
Prevención: la base, una dieta y estilo de vida saludables
Una dieta adecuada y un estilo de vida saludables pueden reducir en gran medida el riesgo de aparición o desarrollo de las enfermedades cardiovasculares. Por ello, es deseable que ya desde la infancia, los niños adopten dichos hábitos, de modo global, y sobre todo aquellos grupos con mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares en la edad adulta como son quienes sufren de dislipemias (en especial, hipercolesterolemia), tienen diabetes u obesidad, los niños sedentarios y los que tienen familiares con antecedentes de cardiopatía isquémica precoz.
Presentación
Los cambios en el estilo de vida son a menudo difíciles de realizar y más aún de mantener. No obstante, se debe animar a la gente a adoptarlos, especialmente a aquellas personas que tengan múltiples factores de riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares.El éxito de la prevención y el tratamiento está estrechamente relacionado con la propia voluntad de la persona de eliminar o cambiar hábitos de su estilo de vida queridos pero perjudiciales. El programa de autoatención debería estar acompañado de educación sanitaria, medidas de fomento y asesoramiento por parte de médicos, nutricionistas y familia. Se debe poner especial énfasis en dejar el tabaco, reducir el estrés, controlar el peso y en adquirir patrones de alimentación sanos.Muchos de los factores de riesgo, como la hipertensión, la obesidad, la diabetes mellitus y el colesterol alto, pueden estar provocados o bajo la influencia de la nutrición, respondiendo por tanto favorablemente a los cambios dietéticos. Una dieta equilibrada baja en grasas, proteínas y sal, y rica en frutas, verduras, hidratos de carbono complejos y fibra, que cubra el aporte energético que la persona necesita, es aconsejable para cualquiera. El consumo de alcohol debe limitarse a una cerveza o una copa de vino ocasionales.Para perder peso, se debe reducir el aporte total de calorías. El ejercicio físico moderado hecho con regularidad juega un importante papel en la prevención de las
enfermedades cardiovasculares y sirve de apoyo al esfuerzo de perder peso. Se ha demostrado que incluso una pequeña reducción del peso mejora algunos de los factores de riesgo asociados y, por tanto, la situación general. Por consiguiente, se deben instaurar pautas de hábitos de vida saludables y tratamientos no farmacológicos en todos los pacientes, incluyendo aquéllos que requieren tratamiento a base de medicinas.
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